Un brazalete de nefrita verde espinaca, tallado en una sola pieza, de sección redonda y pulido macizo. El verde es oscuro y no es regular: aclara por zonas, oscurece en otras, y lleva puntos negros bien visibles. Es exactamente lo que cabe esperar de una nefrita, y esta ficha explica por qué.
En cuatro líneas
- Tallado en una sola pieza: sin bisagra, sin cierre, sin soldadura.
- Se toma por el diámetro interior, medido en el paso de la mano cerrada.
- Verde desigual y puntos negros: la materia no ha sido uniformada.
- Piedra desnuda, por tanto pesable: la cifra se publicará aquí, con su fecha.
No se abre, así que se mide antes
Un brazalete rígido no tiene bisagra ni cierre, y no se puede ajustar de talla: el jade es demasiado tenaz para abrirlo y volver a soldarlo como un metal. La única cuestión que importa antes de comprar es pues la del paso de la mano, y se resuelve con una cinta métrica de costura.
No es la muñeca lo que hay que medir. Con la mano cerrada y el pulgar recogido lo más adentro posible de la palma, rodee la parte más ancha y divida por 3,14: obtiene el diámetro interior mínimo. Añada uno o dos milímetros, porque un brazalete que pasa justo pasa una vez, en frío, y no volverá a pasar un día de calor. El método en detalle, y la guía de tallas.
Un verde desigual, y por qué es una buena noticia
Esta pieza no tiene un verde uniforme. Lleva zonas más claras, zonas casi verde botella, y puntos y vetas negras bien visibles a simple vista. En un catálogo corriente esto se presentaría como un defecto, o se pasaría por alto.
Pues es lo contrario de una señal de alarma. La nefrita lleva con frecuencia inclusiones oscuras, y su color se reparte en bandas y en manchas porque el hierro no se depositó de forma regular. Lo que debe hacer sospechar es un color rigurosamente idéntico en todas partes, o un color que sigue una red de fisuras en lugar de la masa: eso es lo que produce un tinte. Las comprobaciones que no exigen ningún material.
No hago de ello una prueba, sin embargo. El estado de tratamiento de esta pieza es no determinado, como el de todo este catálogo, y una irregularidad no certifica nada. Solo hace menos cómoda la hipótesis del colorante.
Nefrita, y lo que esa palabra cambia
Esta pieza se anuncia en nefrita, un anfíbol cálcico. Es uno de los dos minerales que la palabra jade abarca, siendo el otro la jadeíta, un piroxeno. Los separó un francés: en 1863, Alexis Damour estableció que son dos especies sin parentesco, y para ello hizo falta un laboratorio. Lo que las distingue.
El verde espinaca es la firma de la nefrita: viene del hierro, mientras que el de la jadeíta viene del cromo y suena más franco. Y en un aro fino como este, la nefrita tiene una ventaja real: es la más tenaz de las dos, pues su estructura de fibras entrelazadas resiste todavía mejor a la propagación de una fisura. Su dureza, en cambio, sigue siendo corriente, de 6 a 6,5. La diferencia entre dureza y tenacidad.
Llevarlo, y lo que de verdad lo estropea
Una vez puesto, un brazalete se lleva ceñido y casi no gira. Si gira mucho, es demasiado grande y golpeará contra las mesas y los picaportes. Lo que lo desgasta a diario no es el golpe: es el cuarzo del polvo ambiente, que vale 7 en la escala de Mohs frente a 6 o 6,5 de la nefrita, y que a la larga deslustra la curva.
Agua tibia, un jabón neutro, un paño suave, y una bolsita para él solo. Nunca ultrasonidos, nunca vapor, nunca disolvente: al ser desconocido el estado de tratamiento, una eventual resina no lo soportaría. El cuidado en detalle.





